Serie sobre los participantes de la 17ª Feria Internacional Integral de Logística 2026 (LTT2026) — Parte 7

Un palé no se decide comparando catálogos. Lo que se decide es su forma de explotación. Comprarlo o alquilarlo, desecharlo tras un solo uso o hacerlo circular, con o sin la premisa de que vuelve.

Sobre esa premisa pesan ahora dos condiciones externas.

La primera es la normalización dentro de Japón. La Subcomisión de Impulso de la Normalización de Palés, del foro público-privado de normalización logística, fijó en su informe final de junio de 2024 la especificación del palé normalizado: dimensiones en planta de 1.100 mm × 1.100 mm, altura de 144–150 mm, carga máxima de 1 t, con material y resistencia conforme a JIS Z 0601.

La segunda es la cuarentena vegetal en la exportación, que para un negocio importador no es asunto ajeno. Cuando se expide mercancía con embalaje de madera hacia un país que aplica requisitos de cuarentena conformes a la norma internacional NIMF n.º 15, hacen falta tratamiento y marcado según el «Procedimiento de aplicación para la desinfección de embalaje de madera destinado a exportación». El tratamiento térmico exige 56 °C en el centro de la madera durante 30 minutos; la alternativa es la fumigación con bromuro de metilo. Tras el tratamiento se aplica la marca de formato uniforme que establece la norma internacional.

Y lo decisivo es qué queda fuera. El procedimiento no cubre el embalaje de madera fabricado íntegramente con madera fina de 6 mm o menos, ni el fabricado íntegramente con materiales de madera procesada como contrachapado, tablero de partículas, OSB o chapa. Y un palé de plástico o de cartón ondulado no es, de entrada, embalaje de madera.

La elección del material se traduce directamente en si existe o no un trámite al exportar. Leídas en conjunto, las exposiciones de palés de LTT2026 concentraban sus argumentos justo en esta cuestión de la explotación.

Cuatro formas de explotación

FormaLo que se decide
① Comprar o alquilarTenerlos como activo, o hacer flexible la cantidad
② Desechar o hacer circularTerminar en un solo sentido, o construir una ruta de retorno
③ De qué está hechoEl material fija el trámite, la higiene y la vida útil
④ Cómo se construye la premisa del retornoQuién sabe cuántos hay y dónde

① Comprar o alquilar

El alquiler era muy visible. El argumento central es la flexibilidad de la cantidad: más en la punta, devolución en el valle. Tenerlos en propiedad significa espacio y gestión también en los meses en que no se usan.

Había también quien trabajaba con palé usado. Lo que se exhibía no era una elección entre comprar y alquilar, sino una elección entre tres: nuevo, usado y alquilado.

Lo que hay que comprobar es cuántos salen en un solo sentido. El alquiler es un esquema construido sobre su retorno, así que usarlo en una ruta sin retorno cambia las cuentas.

② Desechar o hacer circular

Esta es la forma de explotación que más pesa en el comercio exterior.

Un expositor señalaba que, para la mercancía que sale al extranjero, el uso único en un solo sentido es lo habitual, porque no hay ruta de retorno. Frente a ello se presentaba una propuesta de hacer circular equipos alquilados cruzando fronteras: recogerlos en destino y destinarlos al siguiente envío.

El argumento no se apoyaba solo en el coste, sino en reducir residuos y material de embalaje. El palé de un solo sentido se convierte en residuo allí donde llega. De quién es esa carga depende de las condiciones de la operación.

Lo que hay que comprobar es el destino y si existe una ruta de retorno. Un esquema de circulación no se sostiene sin presencia en el país receptor.

③ De qué está hecho

El material parece una cuestión de gusto, pero fija a la vez varias condiciones de explotación.

Madera: al exportar necesita el tratamiento y el marcado ya descritos. Es barata y fácil de reparar, pero se pudre con la humedad y produce astillas. Entre los expositores había palés de madera con certificación que acredita su origen en bosques gestionados de forma adecuada: una elección para responder a requisitos ambientales de compra.

Plástico: no es embalaje de madera, de modo que no entra en el requisito de tratamiento y marcado al exportar. No se pudre con el agua y puede lavarse. Ese era el punto que se planteaba para instalaciones que manejan alimentos y medicamentos. Había también palés con materia prima reciclada y palés de medidas no normalizadas fabricados desde una sola unidad.

Cartón ondulado: ligero y fácil de separar para su gestión tras el uso. Se estudiaba además una versión resistente al agua. Encaja con envíos que salen en un solo sentido.

Lo que hay que comprobar es si se moja, si se lava y si se quema. Esos tres puntos estrechan bastante la elección de material.

④ Cómo se construye la premisa del retorno

En cuanto se elige hacerlos circular aparece un problema nuevo: cuántos hay y dónde. Los que salen y no vuelven se acumulan como coste, se alquilen o sean propios.

En los expositores se mostraban palés dotados de un medio para identificar la unidad concreta. También había quien trabajaba con equipos de lavado. Lo que vuelve no está necesariamente listo para usarse otra vez: una explotación circulante hay que diseñarla incluyendo los pasos posteriores al retorno.

Lo que hay que comprobar es dónde se quedan parados. Suele ser en el punto de entrega. Si devolverlos desde allí es trabajo de la otra parte, la decisión no depende solo de usted.

Visto desde el lado del importador

Lo común a las cuatro formas era mirar el palé como una ruta y no como un material. No cuánto cuesta uno, sino cuántas vueltas da uno. Y si no da ninguna, cuánto cuesta partiendo de esa base.

En la práctica de importación, lo primero que muerde sigue siendo el material y el destino. Si se usa madera, hay que comprobar si el país receptor aplica requisitos conformes a la NIMF n.º 15 y encajar el tratamiento y el marcado en el calendario. Darse cuenta justo antes del embarque es tarde. Si se elige plástico o cartón ondulado, el trámite no llega a existir.

En el plano interno, fijada ya una especificación normalizada, cuesta cada vez más dimensionar los palés solo según la conveniencia propia. La opción de una medida no normalizada sigue ahí, pero corresponde a envíos que se cierran dentro del propio proceso. Cuanto más lejos sale un envío, más razones hay para ajustarse a la norma de fuera.

Déjenos asumir las consultas de forma conjunta

Las empresas que participan en una feria esperan que se las contacte. La dificultad es que acercarse a ellas una por una supone un flujo continuo de llamadas comerciales, también de firmas cuyas condiciones no encajan. Cuantas más sean, más pesado resulta, y comparar opciones deja de ser posible.

Tenemos ordenado el contenido de todas las exposiciones de esta feria y en el recinto entregamos nuestra tarjeta a cada empresa. Díganos adónde van, cuántos al mes y si vuelven, y trasladaremos la pregunta a las firmas cuyas condiciones encajen, para devolverles después las respuestas reunidas. No facilitaremos sus datos de contacto a ninguna de ellas sin su consentimiento.

Lo que ofrecemos es información. No somos distribuidores ni titulares de derechos de venta de ninguna empresa concreta; presentamos en paralelo varias formas de explotación para un mismo envío. Como empresa dedicada a la importación y distribución de medicamentos, cosméticos y alimentos, explicaremos además cómo se trata el embalaje de madera en cada destino y cómo encajan las opciones con sus condiciones de almacenamiento.

Fuentes primarias consultadas

Este artículo ordena tendencias a partir del contenido de las exposiciones publicado por el organizador y de la información hecha pública en la web oficial de cada empresa. No se citan nombres concretos de productos ni de empresas, ni se establece comparación o valoración de superioridad. La información publicada corresponde a agosto de 2026. Los requisitos de cuarentena varían según el país de destino y según el envío; que sean aplicables en un caso concreto corresponde determinarlo a las autoridades competentes.